Petróleo y acoso: Venezuela nuevamente empieza su juego de intimidación. (Parte 3)

Petróleo y acoso: Venezuela nuevamente empieza su juego de intimidación. (Parte 3)

Ivelaw Lloyd Griffith

En relación con los recientes acontecimientos en la controversia fronteriza entre Guyana y Venezuela, pensé que valdría la pena sacar a la luz las tácticas más recientes del juego de intimidación por parte de Venezuela. En la primera parte, examiné dos preguntas. Primero, ¿cuál es exactamente el último intento de acoso? Segundo, ¿por qué este último esfuerzo de juego? En la segunda parte, se centra en otras dos consultas claves. ¿Cuáles son algunas de sus jugadas

anteriores? ¿Se puede lograr que Venezuela cese su acoso? Esta tercera misiva se centra en los últimos acontecimientos en materia de intimidación y sus implicaciones.

El referéndum y las bases militares

El pasado septiembre, la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó una resolución para llevar a cabo un referéndum con la finalidad de “permitir al pueblo venezolano que exprese sus puntos de vista sobre una importante controversia territorial, “el reclamo de Venezuela sobre los territorios del Esequibo”. Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, sostuvo que el referéndum proveería una oportunidad para que los venezolanos demuestren y reiteren su compromiso para defender el Esequibo ante los intentos de violación a la integridad de su territorio nacional.

Luego de un mes de la aprobación de la resolución de la Asamblea Nacional – el 23 octubre de 2023 para ser exacto – Venezuela anunció el referéndum de cinco partes que se realizará el 3 de diciembre de 2023. Entre otras cosas, se les exhortará a los venezolanos a rechazar el fallo arbitrario de 1899, aprobar el acuerdo de Ginebra de 1966 como el único mecanismo vinculante para resolver la controversia, y repudiar la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia Penal (CIJ) en el asunto. Además, el referéndum pedirá un acuerdo sobre la creación de un nuevo estado que abarque más del 50% de la actual superficie territorial de Guyana, el cual se llamará Guayana Esequibo, mientras que se les otorgará ciudadanía venezolana y documentos de identidad a los residentes de Esequibo, junto con “programas sociales acelerados”.

Además, el 1 de noviembre de 2023, la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia del país se pronunció a favor de la constitucionalidad de los puntos a tratar en el referéndum.

Es lógico que Guyana haya rechazado rotundamente esta medida, y que el partido en el poder y la oposición parlamentaria se hayan expresado unánime y patrióticamente para hacerle frente a este último acontecimiento de intimidación. El presidente Irfaan Ali y el líder de la oposición Aubrey Norton, acompañados por sus respectivas delegaciones, se reunieron y emitieron conjuntamente una declaración en la que condenaron “la flagrante violación del Estado de Derecho por parte de Venezuela” y acordaron de no ahorrar esfuerzos para resistir la “persistente presión” de la República Bolivariana para debilitar la soberanía y la integridad territorial de Guyana.” Por lo tanto, ambos líderes vieron la necesidad de un “programa vigoroso e integral de relaciones públicas y un esfuerzo diplomático proactivo y sólido destinado a aliviar la propaganda y la desinformación por parte de Venezuela”. Hace unos años, hice sonar la alarma para que Guyana siguiera políticas relacionadas con la educación pública, la diplomacia y una mayor seguridad.

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Por otra parte, la Comunidad del Caribe (CARICOM) sostuvo –y con mucha razón– que el planeado plebiscito por Venezuela no tiene ninguna validez en el derecho internacional, aunque puede servir como arma para debilitar la paz y la seguridad en la región. La Secretaria General de la Mancomunidad, Patricia Scotland, también repudió la postura de Venezuela, reiterando el firme apoyo de la organización al mantenimiento y preservación de la soberanía y la integridad territorial de Guyana, y al ejercicio sin obstáculos de su derecho a desarrollar la totalidad de su territorio en beneficio de su pueblo”.

Guyana se sintió obligada de ir más allá de emitir declaraciones y agilizar el apoyo de estados amigos y entidades internacionales. El 1 de noviembre de 2023, el gobierno presentó una solicitud urgente de medidas provisionales ante la CIJ, solicitando a la Corte emitir una orden que impida a Venezuela tomar cualquier acción para apoderarse, adquirir o invadir, o afirmar o ejercer soberanía sobre la región de Esequibo o cualquiera otra parte del territorio nacional de Guyana, en la espera de la decisión final de la Corte sobre la validez del fallo arbitrario de 1899 que se encuentra ante él. Guyana ha tenido que apelar urgentemente a la CIJ que programe audiencias orales acerca de su solicitud lo más pronto posible antes del 3 de noviembre de 2023, día del referéndum.

Sin embargo, incluso cuando Venezuela se aprovechaba de la planificación del juego de intimidación para el referéndum de diciembre, estaba inscribiendo elementos de guerra psicológica, con maniobras militares cerca de la frontera de Guyana, y a partir de octubre de este año empieza una construcción de una pista de aterrizaje militar en la sección Comorra en el Estado Bolívar en la parte sureste de Venezuela, que limita al oeste con Guyana. Todo esto conlleva a la pregunta. ¿Cuáles son las implicaciones de estas últimas acciones de intimidación?

¿Audacia? ¿Anexión?

Estos últimos acontecimientos, basados en los anteriores, tiene un sinnúmero de implicaciones peligrosas – encajar al menos en cuatro áreas: seguridad-geopolítica, político-psicológica, económica y diplomática-jurídica internacional. Se sobreentiende que no todas las áreas podrían ser evaluadas aquí, o incluso ni siquiera todos los aspectos ya discutidos. Así que, aquí se prestará atención a algunos aspectos de la seguridad geopolítica.

El planeado referéndum y la construcción de bases militares presentan tantas señales de alerta en materia de seguridad geopolítica como un desfile popular del Partido Comunista Chino. Las señales de peligro son claras sobre la puesta en escena de Venezuela en tres áreas interconectadas: despertar el sentimiento nacionalista para colocar al presidente Nicolás Maduro que se mantenga en el poder hasta cuando se den las elecciones presidenciales el próximo año; el escepticismo sobre su prevalecer en la CIJ y, por lo tanto, poner al país para que repudie la decisión de la Corte; y la preparación psicológica y de seguridad para la posible anexión de Esequibo, quizás sea para inducir a que Guyana se sienta a la mesa de negociaciones bilaterales, como objetivo ya largamente sostenido.

La audacia de la anexión sería una sentencia de muerte para Guyana como nación y crearía múltiples ondas geopolíticas que involucrarían a Brasil, Estados Unidos, China, Colombia, Gran

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Bretaña, la CARICOM, la Mancomunidad, la Organización de Estados Americanos (OEA) y las Naciones Unidas, entre otras entidades estatales e internacionales. Teniendo en cuenta que una revisión de la frontera entre Guyana y Venezuela requeriría la revisión de los puntos fronterizos de Brasil con ambos países, Guyana y Venezuela, ya que el punto de confluencia Brasil-Guyana

Venezuela fue resuelto en 1932 como resultado del Fallo de 1899.

Recuerden también, que Brasil, que posee la tercera frontera terrestre más larga del mundo, después de China y Rusia, tiene frontera con cada país de América del Sur en excepción de Chile y Ecuador, con algunos de los cuales tienen elementos de disputa y que Estados Unidos, China y Gran Bretaña están entre los países que tienen masivas inversiones en la industria petrolera tanto en Guyana como en Venezuela. Además, la anexión ocasionaría la activación del artículo 4 del tratado de los ocho miembros del Sistema de Seguridad Regional (SSR), al cual Guyana se adhirió el año pasado.

El artículo 4 especifica: “Los Estados miembros acuerdan que un ataque armado en contra uno de ellos por parte de un tercer Estado o de cualquier otra fuente es un ataque armado en contra de todos ellos, y por lo tanto acuerdan que en caso de tal ataque, cada uno de ellos, en el ejercicio de su derecho inherente a la legítima defensa individual o colectiva reconocido por el artículo 51 de la Carta Magna de las Naciones Unidas, determinará las medidas a tomarse para ayudar al Estado así atacado, con la toma inmediata, individual o colectivamente, cualquier acción necesaria, incluso el uso de la fuerza armada, para restablecer, mantener la paz y la seguridad del Estado Miembro”.

Detonante del Consejo de Seguridad y el factor migrante.

La anexión también provocará una acción por parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con la posibilidad de que Rusia asumiría el papel de protector de los intereses venezolanos y los Estados Unidos protegerían los intereses guyaneses, y así llevar el juego geopolítico al escenario global. Probablemente la China trate de mantenerse neutral.

Muy importante, en términos de la postura de las potencias globales y hemisféricas, tanto Los Estados Unidos como Brasil reiteraron su firme apoyo a Guyana en la reunión del Consejo Permanente de la OEA, el 1 de noviembre de 2023. Por otra parte el presidente de Exxon Mobil Guyana, Alistair Routledge, ha declarado claramente que el gigante petrolero no se siente intimidado por las medidas venezolanas, y ha asegurado a Guyana y al mundo que ExxonMobil continuará sus negocios con el gobierno de Guyana una vez que los términos sean favorables para ellos.

Por lo tanto, considerando todo, la ocupación no es probable. Pero no está más allá del ámbito de las posibilidades. Se considera lo siguiente

En primer lugar, no sería la primera vez que Guyana fuera víctima de una anexión, aunque el primer episodio fue una miniatura comparado con la apropiación de todo el Esequibo. Recordemos que una de las anteriores acciones de intimidación denunciadas por Guyana en su presentación de

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marzo de 2018 ante la CIJ fue la acción de octubre de 1966, cuando los militares venezolanos se tomaron la mitad de la parte oriental de la isla Ankoko en el río Cuyuni, en la parte de Guyana de la frontera creada por el Fallo de 1899 y por el acuerdo posterior de 1905. Luego, construyeron instalaciones militares y una pista de aterrizaje allí. Guyana aún no ha podido desalojarlos.

Segundo, el presidente Nicolás Maduro quien ha sido un fiel partidario de los esfuerzos de anexión en otros lugares. De hecho, él fue uno de los primeros y pocos líderes mundiales en apoyar la invasión rusa de Ucrania, calificando la acción de Vladimir Putin como justa para corregir un error histórico. Tercero, la preocupación mundial por la incursión de Rusia en Ucrania y el conflicto israelí – Hamás podría inspirar a Maduro a considerarlos como distracciones suficientes para que él se traslade al Esequibo. Por último, existe el factor migrante. Desde 2015, unos 7.5 millones de venezolanos (casi nueve veces de la población entera de Guyana) han sido desplazados de la república bolivariana. Miles de personas han huido por la frontera hacia Guyana, entre 24.000 y 30.000 hombres, mujeres, niños y ancianos buscando refugio en la República Cooperativa de Guyana, no sólo en las zonas fronterizas, sino también a lo largo de la costa atlántica del país.

Como podríamos imaginarnos, esto ha causado un sinnúmero de dificultades para las autoridades y la ciudadanía de Guyana, de tal modo que el contralmirante (retirado) Gary Best, ex – jefe de las fuerzas armadas del país, recientemente señaló las implicaciones del éxodo para la seguridad nacional y abogó por poner límites al número permitido de entrada al país. Aunque se dude que los migrantes constituyen el caballito de Troya, planificado por las élites políticas y militares de Venezuela, su presencia más bien podría imbuir confianza en Maduro de que tiene un electorado natural y nacional que no solo daría cabida sino que ayudaría activamente cualquier diseño de anexo. Por todo esto, se espera que Maduro vea la anexión como escalas de costo-beneficio que apuntan en su contra, haciendo posible la anexión pero no su probabilidad.

Acerca del autor

Ivelaw Lloyd Griffith, ex Vicerrector de la Universidad de Guyana, es asociado principal del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, así como miembro del Consorcio de Política del Caribe y Americanos Globales. La Universidad de Prensa de Illinois pronto publicará su próximo libro, Soberanía Desafiada: El Impacto de la Drogas, Crimen, Terrorismo, and Amenazas Cibernéticas en el Caribe.

Translated by Melma Castro Nunez/ Traducido por Melma Castro Núñez

Spanish Lecturer/ Profesora de español.

University of Guyana/ Universidad de Guyana.

5 de noviembre de 2023

 

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